El envejecimiento de la población como problema socio-económico

 

El envejecimiento de la población ha supuesto un incremento considerable en términos absolutos y relativos de los mayores de 65 años. Dentro de este cambio demográfico tiene especial interés el llamado envejecimiento del envejecimiento.

Este término alude a la creciente proporción de los mayores de 80 años respecto al conjunto de la población envejecida. Es en este grupo de edad donde son más frecuentes las enfermedades que producen incapacidad y por tanto dependencia.

Esta dependencia es un factor que puede llevar al anciano a recibir cuidados en una residencia.

 

Existe una predicción estadística que dice que en los países más evolucionados se encuentra entre un 15 y un 17% de población mayor de 65 años y este porcentaje va aumentando a medida que pasan los años, sobretodo, en el grupo de personas de más de 80 años. Este envejecimiento de la población acarrea un incremento de problemas sociales, políticos, económicos y sanitarios; aumentando el consumo de los mismos y haciendo más compleja la tarea de la administración.

 

Se pueden llegar a duplicar y a triplicar los ingresos hospitalarios, con un retraso de intensidad diagnóstica y terapéutica pero, sobretodo, asistencial en personas de la tercera edad que viven solas o con limitaciones funcionales, enfermedades crónicas o mentales.

 

Este problema requiere, por consiguiente, un mayor esfuerzo de los servicios sanitarios para ofrecer a este grupo de población más alternativas tanto en residencias geriátricas, centros de día, domicilio y hospitales geriátricos que cubren las necesidades anteriormente mencionadas y llevan a cabo cuidados geriátricos especializados. Tareas que revierten en un mayor estado funcional del usuario (calidad de vida) y menos movilidad.

 

En los últimos años se ha apreciado un déficit en el número de plazas geriátricas y en la asistencia médica en el municipio de Palau-solità i Plegamans. Según informaciones facilitadas por el Ayuntamiento, el único centro geriátrico de la población es una pequeña torre reformada con una capacidad para 14 personas. Esto resulta del todo insuficiente para un municipio como Palau, con un censo de 11.150 personas y con una tendencia continuada al incremento. Esta falta de plazas aún es más elevada si se consideran las poblaciones vecinas como Caldes de Montbui o Santa Perpètua de la Mogoda, entre otras.

 

En cuanto a la asistencia médica, se aprecia un déficit que engloba diferentes colectivos (mutuas profesionales, policías, juzgados, etc.) así como servicios sanitarios privados (Adeslas, Previasa, etc).

 

Los inconvenientes que esta situación supone para la Sanidad Pública y para el municipio, que tiene que buscar soluciones en otros centros alejados y más costosos, son evidentes y exigen una respuesta rápida y eficiente. Hasta ahora, Palau-solità i Plegamans no disponía de un servicio de urgencias en la población. La cobertura se ofrecía desde Santa Perpetua de la Mogoda las noches y los días festivos. Desde la puesta en marcha de Residencial Palau estas deficiencias han quedado cubiertas.